Cloudflare lanzó Warp, una VPN gratuita para smartphones integrada con su servicio DNS 1.1.1.1.

La promesa era sencilla: mejorar seguridad y privacidad en iOS y Android sin obligar al usuario a entender configuraciones de red.

De 1.1.1.1 a Warp

Cloudflare había lanzado en 2017 su DNS 1.1.1.1, centrado en resolución rápida y privada de dominios.

Warp era el siguiente paso: una app con un interruptor que reemplazaba la conexión entre el teléfono e internet por un túnel más seguro y optimizado.

Pantalla de la app Warp con un interruptor para activar la VPN

La app era deliberadamente simple. Activar, desactivar y poco más.

Qué prometía Cloudflare

Cloudflare comunicó cuatro compromisos importantes:

  1. No guardar logs que permitieran identificar a los usuarios.
  2. No vender datos de navegación a terceros.
  3. No pedir datos personales para crear una cuenta.
  4. Contratar auditorías externas para comprobar esas promesas.

Ese último punto era clave, porque en privacidad no basta con prometer. También hay que poder verificar.

VPN no significa anonimato total

Warp añadía una capa útil de protección, especialmente en redes públicas o conexiones poco fiables.

Pero conviene no vender una VPN como magia. No hace desaparecer todos los rastros, no sustituye buenas contraseñas y no arregla malas prácticas de seguridad.

Funciona mejor como una pieza dentro de un sistema más amplio: contraseñas únicas, doble factor, permisos revisados, copias de seguridad y menos dependencia de una sola cuenta. Algo muy parecido a lo que comentaba en No More Google y en la guía de contraseñas seguras.

Warp se lanzó gratis, sin límite de transferencia, y también ofrecía una versión de pago llamada Warp+ orientada a mejorar velocidad.

Si quieres revisar privacidad, seguridad básica o configuración de dispositivos para trabajar con menos exposición, puedes escribirme a ajra@ajra.es.