Amazon celebró su evento anual de hardware y renovó buena parte de su gama de productos.
Más que una presentación de dispositivos sueltos, el evento dejó claro el objetivo: llevar Alexa a más lugares de la casa y hacer que el asistente fuera una capa constante de interacción.
Alexa, más natural y más transparente
La compañía empezó hablando de mejoras en Alexa:
- Nuevo motor de voz más natural.
- Mejor reconocimiento de la palabra de activación.
- Nuevos comandos para preguntar qué había entendido y por qué había hecho algo.
También presentó Auto Delete, una política para borrar históricos de voz de forma automática en periodos de 3 o 18 meses.
Ese punto era importante. Los asistentes de voz siempre viven en una tensión incómoda entre utilidad y privacidad. Cuanto más contexto tienen, mejor funcionan; cuanto más contexto guardan, más preguntas aparecen.
Echo Dot con reloj
Uno de los productos más sencillos, y probablemente más fáciles de entender, fue el Echo Dot con pantalla LED.
La pantalla podía mostrar hora, alarmas, cronómetro o temperatura. No era una revolución, pero sí una mejora práctica: un altavoz de mesilla necesitaba comportarse también como reloj.
El precio anunciado fue de 59 dólares.
La lectura del evento
Amazon no estaba intentando vender solo hardware. Estaba construyendo una red de puntos de contacto: altavoces, pantallas, accesorios y servicios alrededor de Alexa.
Esa estrategia encaja con movimientos anteriores de la compañía, desde la nube de consumo que comentamos en Amazon Cloud Drive hasta la compra de Whole Foods: Amazon suele usar producto, distribución y datos para entrar en más momentos del día.
Más adelante también probé el ecosistema en casa al hablar del Amazon Echo Dot con Alexa.
Si quieres revisar qué herramientas, dispositivos o automatizaciones tienen sentido para tu casa, oficina o negocio, puedes escribirme a ajra@ajra.es.