Todos sabemos que usar contraseñas seguras es importante.

Protegen información personal, conversaciones privadas, cuentas bancarias, herramientas de trabajo, redes sociales y servicios donde tenemos datos sensibles.

El problema es que saberlo no siempre significa hacerlo bien.

Longitud antes que trucos

Durante años se recomendó usar una mezcla de mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.

Sigue siendo útil, pero la longitud importa muchísimo.

Una contraseña larga o una frase de paso bien construida suele ser más resistente que una palabra corta llena de sustituciones previsibles.

No sirve de mucho cambiar una e por un 3 o una a por un 4 si la base sigue siendo obvia.

Los ataques modernos ya prueban patrones comunes.

No uses datos personales

Una contraseña no debería tener relación clara con tu vida privada.

Muchas contraseñas no caen por una película de hackers, sino por ingeniería social y datos publicados en redes.

Si publicas fechas, nombres familiares, lugares, aficiones o rutinas, no los conviertas en contraseña.

Quien intenta acceder a una cuenta empieza por lo fácil.

Una contraseña para cada servicio

Esta es la parte más importante: no reutilices contraseñas.

Si usas la misma contraseña en varios servicios y uno se filtra, todas tus cuentas quedan en riesgo.

Por eso necesitas contraseñas únicas.

Y para eso necesitas un gestor de contraseñas.

Puede ser iCloud Keychain, 1Password, Bitwarden, Dashlane u otra opción fiable. Lo importante es que no intentes recordar cien contraseñas distintas.

No las guardes en papel ni en archivos sueltos

No sirve de mucho crear una contraseña excelente si luego la guardas en un archivo llamado contraseñas.txt en el escritorio.

Tampoco conviene pegarla en un post-it junto al monitor.

Usa un gestor de contraseñas y protege ese gestor con una clave maestra fuerte y doble factor si está disponible.

Activa doble verificación

Activa la doble verificación en todos los servicios importantes.

Mejor una app de autenticación o una llave física que depender solo de SMS, aunque cualquier segundo factor suele ser mejor que no tener ninguno.

Esto es especialmente importante en email, banca, redes sociales, servicios en la nube, tiendas online y herramientas de trabajo.

Revisa los avisos de iOS

iOS puede avisarte de contraseñas débiles, repetidas o filtradas.

En iPhone puedes revisar:

Ajustes > Contraseñas

Ahí verás advertencias de seguridad y enlaces para cambiar contraseñas en los servicios afectados.

Hazlo sin prisa, pero hazlo.

Empieza por email, banco, Apple ID, Google, redes sociales y herramientas que uses para trabajar.

Seguridad y hábitos

La seguridad digital no depende de una contraseña perfecta.

Depende de hábitos:

  • Contraseñas únicas.
  • Gestor fiable.
  • Doble factor.
  • Dispositivos actualizados.
  • Cuidado con enlaces sospechosos.
  • Menos información personal expuesta sin necesidad.

Esto conecta con otros problemas de privacidad que he comentado en el blog, como Facebook Research o Cambridge Analytica.

Si quieres revisar la seguridad básica de tus cuentas, contraseñas o herramientas digitales, puedes escribirme a ajra@ajra.es.