Webflow se había convertido en una de las herramientas de diseño web más interesantes del momento.

Después de usarlo un tiempo, entendí por qué: permite crear webs visualmente, con bastante control y sin depender del mantenimiento clásico de WordPress.

Qué ofrecía Webflow

Webflow encajaba dentro de lo que se suele llamar no-code, aunque entender HTML y CSS sigue ayudando mucho.

Sus puntos fuertes eran:

  • Editor visual.
  • CMS integrado.
  • Hosting incluido.
  • Uso de dominio propio.
  • Funciones de ecommerce.
  • Exportación de HTML, CSS y JavaScript.
Interfaz de Webflow para diseñar una página web visualmente

Webflow frente a WordPress y Elementor

Webflow tenía parte de lo bueno de un constructor visual como Elementor, pero sin instalar WordPress, temas, plugins y actualizaciones constantes.

Eso no significa que sea mejor para todo.

WordPress sigue siendo enorme por ecosistema y flexibilidad, como se ve en su evolución desde Gutenberg hasta WordPress 5.9.

Pero para sitios visuales, ligeros y con necesidades controladas, Webflow podía ahorrar mucho tiempo.

También compite en un terreno parecido al de Squarespace, aunque con más control de diseño y una curva de aprendizaje distinta.

Puedes probar Webflow desde su web oficial.

Si quieres elegir entre Webflow, WordPress, Squarespace o Shopify para tu proyecto, puedes escribirme a ajra@ajra.es.