ThemeForest fue durante años una parada casi obligatoria para quien quería montar una web en WordPress con poco presupuesto y aspecto profesional.
El problema es que muchos themes prometían demasiado: sliders, shortcodes, formularios, constructores visuales, tipos de contenido, portfolios, animaciones, demos infinitas y decenas de opciones.
Sobre el papel sonaba bien. En la práctica, muchas veces acababa siendo una trampa.
El problema de los themes que lo hacen todo
Un theme debería encargarse principalmente del diseño.
Las funcionalidades importantes deberían vivir en plugins o en una arquitectura pensada para sobrevivir a futuros cambios de diseño.
Cuando un theme controla demasiadas cosas, aparecen problemas:
- Si cambias de theme, pierdes funcionalidades.
- El contenido queda lleno de shortcodes inútiles.
- La web carga más lenta.
- El mantenimiento se vuelve más complejo.
- Hay más riesgo de incompatibilidades.
- El cliente queda atado a decisiones técnicas que no entiende.
Por eso tantos proyectos que empezaban “baratos” terminaban saliendo caros.
Rendimiento y deuda técnica
Muchos themes multipropósito cargan recursos que tu web no necesita.
Puede que uses una sola demo, pero el theme arrastra scripts, estilos, fuentes, constructores y efectos pensados para veinte casos distintos.
Eso afecta a la velocidad, y la velocidad afecta a SEO, conversión y experiencia. Si quieres medirlo, aquí tienes una guía sobre cómo medir la velocidad de tu web con PageSpeed Insights.
No todo ThemeForest es malo, pero hay que saber elegir
El problema no es comprar una plantilla. El problema es comprarla sin criterio.
Antes de usar un theme conviene mirar:
- Cuándo fue actualizado por última vez.
- Qué dependencia tiene de plugins propios.
- Si usa shortcodes para maquetar contenido.
- Si está optimizado para móvil.
- Si tiene buen soporte.
- Si permite trabajar con un child theme.
- Si el diseño se puede mantener sin romper la estructura.
Si no puedes responder a esas preguntas, puede que el ahorro inicial no compense.
Alternativas más sanas
A veces es mejor partir de una base más ligera, diseñar solo lo necesario y añadir funcionalidades con criterio.
En ecommerce, por ejemplo, muchas veces tiene más sentido construir sobre una plataforma como Shopify en vez de forzar WordPress para todo. En este artículo explico cuándo puede tener sentido Shopify para crear tu tienda online.
Y si lo que necesitas es una web simple, quizá no necesitas WordPress ni un theme enorme. Herramientas como Carrd pueden resolver páginas muy concretas con menos complejidad.
Conclusión
Un theme bonito no garantiza una buena web.
La web debe ser rápida, mantenible, clara y fácil de evolucionar. Si una plantilla te obliga a cargar demasiado peso o te encierra en su propio sistema, el problema aparecerá tarde o temprano.
Si tienes una web montada con un theme pesado y quieres saber si merece la pena optimizarla o rehacerla, puedes escribirme a ajra@ajra.es.