Satya Nadella anunció en 2018 que Microsoft compraba GitHub por 7.500 millones de dólares.
Era una cifra enorme, especialmente si tenemos en cuenta que GitHub había sido valorada en unos 2.000 millones en 2015.
Pero la operación tenía una lógica muy clara: Microsoft quería estar donde viven los desarrolladores.
Por qué GitHub importaba tanto
GitHub no era solo un repositorio de código.
Era una red social de desarrolladores, una plataforma de colaboración, un escaparate profesional, una herramienta de documentación y una pieza central del open source.
Quien controla GitHub tiene una posición privilegiada en la infraestructura diaria del desarrollo de software.
Para Microsoft, eso era estratégico.
El cambio de Microsoft
La compra habría sido impensable años antes.
Durante mucho tiempo, parte de la comunidad open source miró a Microsoft con desconfianza. Pero con Satya Nadella la compañía cambió de tono: más nube, más Linux, más herramientas para desarrolladores, más colaboración y menos guerra frontal contra todo lo que no fuera Windows.
Comprar GitHub era una forma de decir: los desarrolladores son el centro.
El riesgo de confianza
El gran riesgo era la confianza.
GitHub tenía que seguir pareciendo GitHub, no una extensión pesada de Microsoft.
Si la comunidad sentía que la plataforma se cerraba, cambiaba sus prioridades o favorecía demasiado a productos propios, podía buscar alternativas.
Por eso Microsoft insistió en que GitHub mantendría el principio de “developer first”.
Lectura retrospectiva
Vista con perspectiva, la compra fue uno de los movimientos más importantes de Microsoft en la era Nadella.
GitHub siguió creciendo, lanzó nuevas herramientas y se convirtió en una pieza todavía más central con acciones, paquetes, Codespaces y Copilot.
También acabó llegando a dispositivos móviles, como comenté más adelante con GitHub para iOS y iPadOS.
La operación no era solo comprar una empresa. Era comprar relación, confianza e infraestructura.
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