Empecé 2026 con una sensación curiosa: después de años ajustando mi equipo de trabajo, probando combinaciones y buscando el setup perfecto, he vuelto a algo mucho más simple.
Mi equipo principal ahora mismo es este:
MacBook Neo + iPhone Air.
Y ya.
No hay mucho más que explicar desde el punto de vista del hardware. Precisamente por eso me apetecía escribir este post.
De tener setup a tener sistema
Durante años mi equipo fue cambiando según cambiaba mi forma de trabajar.
Hubo una etapa muy centrada en el iPad. En la serie I love iPad conté cómo intentaba convertirlo en mi dispositivo principal, con teclado, ratón, hub USB-C, monitor externo y todas esas pequeñas piezas que hacían que el iPad se acercara a un ordenador.
Después llegó el MacBook Air M2 y el cambio fue bastante natural. En 2023 el MacBook volvió al centro porque me daba batería, ligereza y menos límites para desarrollo, archivos, multitarea y trabajo real de escritorio.
También pasé por configuraciones más completas: Mac mini, monitor ultrawide, Magic Keyboard, Magic Trackpad, ratones, accesorios y esa idea tan tentadora de tener una mesa perfectamente montada.
Todo eso tuvo sentido en su momento.
Pero en 2026 me interesa menos el setup como colección de piezas y más el sistema como algo que funciona sin pedir atención.
MacBook Neo como centro
El MacBook Neo es ahora mi máquina principal.
Es donde escribo, programo, mantengo AJRA.es, trabajo con AJRAos, reviso proyectos, automatizaciones, clientes, contenidos y todo lo que de verdad necesita una pantalla grande y un teclado cómodo.
No lo veo como “el portátil que uso cuando no estoy en el escritorio”. Lo veo como el ordenador.
Esa diferencia es importante.
Antes podía tener un dispositivo para movilidad, otro para escritorio, otro para experimentar y otro para consumo. Ahora prefiero que el trabajo viva en un único sitio claro. Menos sincronización mental. Menos “¿dónde estaba esto?”. Menos pequeñas fricciones escondidas.
El MacBook Neo se ha ganado el sitio porque no me obliga a pensar demasiado en él. Lo abro, trabajo y cierro.
Eso, en 2026, me parece casi más importante que cualquier especificación.
iPhone Air como extensión
El iPhone Air es la otra pieza del equipo.
No lo uso como sustituto del ordenador ni como una oficina en miniatura. Lo uso como extensión natural: comunicación, cámara, notas rápidas, autenticación, pagos, recordatorios, calendario, lectura ligera y captura de ideas.
El iPhone sigue siendo el dispositivo que siempre está encima, pero intento que no sea el centro de gravedad del trabajo.
Para mí esa es una distinción clave.
El móvil puede ayudarte a capturar, revisar o resolver algo puntual. Pero si todo tu trabajo depende del móvil, es muy fácil acabar viviendo dentro de notificaciones, mensajes, apps abiertas a medias y microtareas que nunca terminan.
En 2026 quiero justo lo contrario.
Lo que se queda fuera
Lo más importante de este equipo no es lo que entra, sino lo que sale.
No quiero que mi productividad dependa de una mesa concreta, de un monitor enorme, de varios periféricos o de tener siempre “el entorno perfecto” antes de empezar.
Tampoco quiero que cada dispositivo intente hacer de todo.
Por eso el Kindle Fire se queda como dispositivo de consumo. Leer, ver contenido, quizá revisar algo de forma cómoda. Pero no trabajar.
Y me parece sano que exista esa frontera.
No todo tiene que ser productivo. No todo tiene que estar conectado al sistema. No todo tiene que convertirse en otra bandeja de entrada.
Minimalismo digital, pero de verdad
La vuelta al minimalismo digital no va de usar menos tecnología por estética.
Va de reducir puntos de fricción.
Menos dispositivos que cargar.
Menos apps duplicadas.
Menos sitios donde puede estar una tarea.
Menos decisiones pequeñas antes de empezar a trabajar.
Menos ruido alrededor de lo importante.
La tecnología debería desaparecer un poco más.
Cuando el equipo funciona bien, no estás pensando en el equipo. Estás escribiendo, diseñando, automatizando, revisando, aprendiendo o construyendo algo.
Eso es lo que busco ahora.
Por qué este cambio en 2026
Curiosamente, este minimalismo llega en un momento en el que hay más herramientas que nunca.
IA generativa, agentes, automatizaciones, apps nuevas cada semana, modelos locales, servicios en la nube, asistentes, dashboards, integraciones y promesas constantes de que “esta herramienta lo cambia todo”.
Y precisamente por eso necesito menos hardware alrededor.
Si el sistema ya tiene suficiente complejidad invisible, no quiero añadir complejidad física encima.
El MacBook Neo y el iPhone Air cubren el 95% de lo que necesito. El resto, si aparece, tiene que justificar muy bien su sitio.
Lectura retrospectiva
Visto con perspectiva, mi equipo de trabajo de 2026 es menos espectacular que otros años.
Y eso me gusta.
No es un setup pensado para enseñar una mesa perfecta. Es un equipo pensado para trabajar, moverse, capturar ideas y mantener el foco sin convertir cada día en una pequeña mudanza digital.
Después de probar muchas combinaciones, la conclusión es bastante sencilla:
un buen equipo de trabajo no debería pedir protagonismo.
Debería estar ahí, resolver y apartarse.
En 2026, para mí, eso significa MacBook Neo + iPhone Air.
Todo lo demás es accesorio, ocio o ruido.