Ya llevábamos dos entregas de I love iPad.
Primero hablé de por qué usar un iPad como dispositivo principal y después de qué iPad comprar.
En esta tercera entrega tocaba enseñar qué iPad usaba yo y cómo lo tenía configurado.
Mi iPad
En mi día a día usaba un iPad Pro de 11 pulgadas de 2020, con 256 GB de almacenamiento y iPadOS 14.6.
Por supuesto, tenía muchas ganas de probar el iPad Pro 2021 con chip M1, presentado en Spring Loaded, y de ver qué iba a traer iPadOS 15.
Pero el punto importante era otro: incluso antes del M1, el iPad Pro ya podía resolver la mayoría de mis tareas.
El iPad como escritorio
Con las últimas versiones de iPadOS, el iPad podía trabajar con teclado, ratón, trackpad, hub USB-C y monitor externo.
Eso permitía montarlo como una especie de estación de trabajo ligera.
Seguía siendo una tablet cuando la levantabas de la mesa, pero en el escritorio podía comportarse de forma mucho más cercana a un ordenador.
Teclado
Para movilidad, el Magic Keyboard era una maravilla: buen teclado, trackpad integrado y una experiencia muy compacta.
Para el escritorio buscaba otra cosa.
Probé varios modelos, como Logitech K480, Smart Keyboard de Apple y Brydge Pro+. Al final me quedé con el Magic Keyboard 2 de Apple, el mismo que ya usaba con el Mac mini.
Me gustaba su tacto, su tamaño y lo poco que molestaba en la mesa.
Ratón
Necesitaba un ratón Bluetooth que no dependiera de receptor USB.
Pasé por el Mighty Mouse, Microsoft Sculpt Comfort y Magic Mouse 2. El Magic Mouse funcionaba bien por su superficie táctil y los gestos compatibles con iPadOS.
Pero el que se quedó en mi escritorio fue el Logitech MX Master 3.
El soporte de ratón había sido una pieza clave en la evolución del iPad, como ya conté en cómo usar un ratón en iPadOS.
Hub y conectores
El USB-C del iPad Pro abría muchas posibilidades, pero necesitaba un hub.
El que usaba era un HyperDrive 6-en-1 con:
- USB-A 3.1.
- Lector SD.
- Lector microSD.
- USB-C con datos y carga.
- Jack de audio de 3,5 mm.
- HDMI 4K a 60 Hz.
Era cómodo y versátil, aunque no especialmente barato.
Soporte y monitor
Para trabajar muchas horas hacía falta elevar el iPad.
Probé un soporte de aluminio Lamicall, pero se quedaba bajo. Después pasé a un soporte Heckler, más alto, estable y pensado para aprovechar los imanes traseros de los iPad Pro.
También usaba un monitor Element de 32 pulgadas conectado por HDMI al hub.
El problema era el soporte de monitores externos en iPadOS: en aquel momento duplicaba la pantalla y no adaptaba bien la resolución, así que aparecían franjas negras en muchos monitores panorámicos.
Ese fue uno de los puntos que más quería ver mejorados en iPadOS 15.
Qué podía hacer ya desde iPad
Con esa configuración podía resolver buena parte de mi trabajo:
- Escribir y editar textos.
- Gestionar sitios WordPress, Shopify o Squarespace desde Safari.
- Editar fotos con Lightroom, Darkroom, Affinity Photo o Pixelmator.
- Editar vídeo con LumaFusion.
- Firmar y marcar PDFs.
- Leer, ver series y jugar.
- Gestionar tareas, calendario y correo.
- Hacer videollamadas.
- Trabajar con Git usando apps como Working Copy.
- Gestionar hojas de cálculo con Numbers.
No era un setup perfecto, pero sí suficiente para muchas jornadas.
Si quieres revisar tu setup de iPad, periféricos y apps de trabajo, puedes escribirme a ajra@ajra.es.